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NUESTRA HISTORIA

Una historia que comenzó con un baile… y terminó convirtiéndose en un “para siempre”

JENNI    EDWIN

&

Todo gran amor tiene un primer capítulo.
El nuestro comenzó con un baile, creció entre sueños compartidos y,

sin darnos cuenta, se convirtió en la vida que alguna vez imaginamos.

Esta es nuestra historia...

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CUANDO ERAMOS TÚ Y YO

Antes de ser una familia, aprendimos a ser nosotros.

Al principio solo queríamos estar juntos.

Descubrimos que coincidíamos en tantas cosas que cualquier plan parecía mejor si lo compartíamos. Nos enamoramos poco a poco, entre conversaciones, salidas y esa emoción de saber cuándo volveríamos a vernos.

Y entonces llegó Tequila.

Nuestro primer viaje juntos fue mucho más que conocer un lugar nuevo. Fue una de las primeras veces en las que comenzamos a descubrir cómo se sentía compartir la vida.

Jenni se enamoró de la espontaneidad y la forma de ser de Edwin.

Edwin, de esa manera tan especial en la que Jenni siempre estaba pendiente de él.

Sin saberlo, mientras recorríamos nuevos lugares, también comenzábamos el viaje más importante:

el de construir una vida juntos.

Y NUESTRO AMOR CRECIÓ

Un día dejamos de ser solamente dos.

Primero aprendimos a amarnos nosotros.

Después, la vida comenzó a regalarnos

nuevas formas de amar.

Llegó nuestro primer hijo. Llegó nuestra perrita.

Y mientras aprendíamos a ser familia,

una nueva vida ya venía en camino.

De pronto, aquello que alguna vez fueron

conversaciones sobre el futuro

comenzaba a suceder frente a nuestros ojos.

Ya no eran solamente nuestros planes.

Era nuestra familia creciendo.

Y fue ahí cuando entendimos que el amor también cambia de forma: se multiplica, se transforma y encuentra espacio incluso donde creíamos que el corazón ya estaba lleno.

EL SUEÑO QUE SE VOLVIÓ VIDA

La familia que alguna vez imaginamos,
un día estuvo completa frente a nosotros.

Llegó nuestro segundo hijo.

Y con él, una de esas fotografías que dicen mucho más de lo que cualquier palabra podría explicar. Ahí está nuestro sueño.

La familia que fuimos imaginando durante años ya no pertenecía al futuro. Estaba ahí: entre nuestros brazos, nuestras risas, el caos de todos los días y esos pequeños momentos que ahora sabemos que algún día extrañaremos.

Si algo nos ha mantenido unidos durante estos diez años ha sido el amor, pero también el respeto, la comunicación y las metas que siempre hemos compartido.

Porque nuestra historia nunca se trató solamente de caminar juntos.

Se trató de caminar hacia el mismo lugar.

Y DESPUÉS DE TODO, SEGUIMOS SIENDO TÚ Y YO

Diez años después, volvemos a mirarnos y todavía sabemos que elegiríamos lo mismo.

Antes de todo, fuimos nosotros dos. Y seguimos siéndolo.

Diez años después, hemos crecido, cambiado y construido una familia, pero nuestra esencia sigue intacta: la complicidad de seguir eligiéndonos.

Casarnos no significa comenzar nuestra historia, sino celebrar todo lo vivido y mirar juntos hacia todo lo que aún nos queda por vivir.

MISMO EQUIPO, NUEVA AVENTURA, PARA SIEMPRE

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